No vengas con cuentos, sabes que hasta el más perro conoce de que hablo. No seré ni la primera ni la última en escribir sobre ella o con ella dentro, como ahora. Pero, ¿Sabes? Pocas irán en tu dirección, hacia ti como un disparo. Estás perdido si aparece, pero más lo estás si no la buscas. Todo gira por y para ella, o para ti si lo prefires. Y que más da en el cuerpo que vibre, la respuesta está en quien sabe hacerla vibrar y suya. Tuya, como prefiero yo. Tuya y menos mía. De quien me enseña a leer sin palabras. Los ojos son el último as de tu manga, ojos que no leerán esto, pero sí esta mirada. Y si no la ves o no la sientes... no existe o no te sirve.
Empezamos.
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