Desprecio el pesimismo,
y ese tópico de que solo escribe el triste
desde el olvido de quien ha sido olvidado
y abandonado, con la cama aun por deshacer.
Buscamos continuamente la historia perfecta,
la que acabe con las horas muertas
y nos dé siestas sin ropa, o con ropa, pero en el suelo.
En esa historia aliviaré tus antojos
todos, y despertaré tus sentidos
leyendo tu cuerpo a ciegas
aunque sea el puñal que me hiere.
Pero se necesita una página en blanco,
ojos que miren el reloj con ganas.
Y con ganas, quitarte la ropa
y querer ser náufrago en cuerpos ajenos
y encontrarles el sexto sentido
que te cure esas heridas
del puñal que a ratos, olvidas.
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