lunes, 2 de diciembre de 2013

Sin mapas

Cuando ves algo, estás con alguien o llegas a ese lugar y un choque de sensaciones te provocan dentro eso que aun nadie ha sabido explicar, la mayoría de las veces, es porque lo que ves, quien te acompaña o donde llegas, han estado en el momento clave y han sabido tocar la tecla que lo convierte en imborrable. Y es ahí, cuando llegas y abres la puerta negra de hierro, donde empiezan los fuegos artificiales dentro de tí, son los veranos de los 90' dando guerra con el calor, las meriendas, las tardes de exploradores, las dos eternas horas que nuestro capitán imponía antes de tirarte en aquella piscina... 
Es la fruta, la noche, los grillos, el día, los juegos, el huerto, el camino, los vecinos, el barro, los pinos y sus piñones, las orugas, los perros y los gatos traviesos. Es todo eso que se mueve por dentro, que retumba, que pesa... Y que gusto da cargar con un peso así.

Y si se iba el calor, se le abría paso a los fríos domingos de invierno, a la leña, las mantas y los reyes magos que llegaban con enero... Es ahora cuando sabes que ellos son los únicos magos, son tu infancia, tu juventud tu adolescencia y tus ganas de crecer. Crecer y llegar lo más lejos posible, pero siempre a su lado. Porque se lo debes a sus consejos, a las aventuras que vivieron con finales que llegaban sin escogerlos y a su gran historia de amor, porque lo suyo si que fue amor. Un amor que lucha, siente, se vive y se desvive. El mismo amor que hoy desprenden sus palabras, las que te guían en cada letra, las que regalan cada vez que te miran con esos ojos únicos y encendidos con la luz que les provocas. 

"Luceros" dice, sin saber que él es la estrella más grande y que sin su luz ninguno de nosotros veríamos nada, estaríamos ciegos. Son mis recuerdos, todo lo que sé y lo que aun sin querer, sin apenas darse cuenta, me siguen dando. Y por si algún día lo olvidas, que lo harás, te lo escribo...


Nunca he tenido un mapa, nací con el mayor tesoro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario