lunes, 3 de noviembre de 2014
Ser salto sin temores
De repente un día te despiertas y piensas, es ahí cuando te das cuenta. Se ha convertido en rutina, en pensamiento, en la causa de tu bien pero también la de tus males. Es lo primero que ves cada mañana al abrir los ojos, incluso en las de resaca. Es lo último que flota en tu mente cada noche justo antes de perderte. Y te pierdes en sueños con su falso-yo porque como no tienes suficiente con pensarle despierta, por las noches finges ser su dueña. Sabes mejor que nadie que soñarlo no es la solución sino el problema, sabes que callada no ganas porque ni siquiera juegas, sabes que los pasos que no se dan, también dejan huella. No se trata de abrir o cerrar puertas, lo mejor es dejarla siempre entre-abierta. No olvides que la vida es algo más que observar cómo los demás la viven.
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