Te tengo a milímetros rozándome el pelo; luego, a ratos, visitas mi cuello dejando tus huellas cuando decides acabar. Y eso que dicen de que solo dejan huella las cosas que no haces, que no dices... No es verdad, yo hago y deshago contigo, te miro, me fundo, te siento y vuelvo a empezar. Y así la vida pesa menos y así tú me gustas más, y así dejo de tocar el suelo cuando a ratos decides volar.
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