De qué sirve tener a medias, o dejar que hablen por ti
o ponerte dos mil reglas que no vas a cumplir.
De qué sirve esperar mucho, cuando no has dado nada.
De qué vale no callar nunca, si no hablas con la mirada.
No me vale un día contigo y séis pensando en ti
Estar a dos centímetros de tu boca, pero tan lejos de ti.
No quiero un "no sé", un "ya veremos" o un "hasta luego"
prefiero un: sé que te veré luego.
Nunca olvides que uno es de quien nunca se fue,
Y tú nunca has dejado de irte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario